No soy el único que se ha preguntado en todos estos largos años sobre los pocos inventos
de toda índole que se patentaron en el país.
Los descubrimientos científicos de fisiología se manejan por medio de las revistas internacionales y sirven de “patentes” de ahí los logros argentinos en medicina conocidos mundialmente por los premios Nobel .De todo esto los gobiernos nacionales no han participado en absoluto ¡gracias a Dios! Peor aún, hasta han llegado a expulsar de sus cátedras a los científicos acreedores a dicho premio. .
La inventiva criolla es bien despierta y su resultado se ha visto en muchas mejoras mecánicas tanto en los automóviles como de la maquinaria agrícola. Lo que no se conoce es la proporción de mejoras patentadas sobre las que se hicieron sin la protección de una patente.
¿Dónde esta la maquina de impedir? En un tiempo para patentar se debía hacer un plano esquemático del invento con una memoria descriptiva y concurrir a una oficina de correos para que se certifique fecha y hora de la presentación, de modo que mostrar el invento a las autoridades para verificar la primogenitura, no tenia el peligro de perderla Pero la lentitud de la administración terminaba siendo la maquina de impedir
Hoy hay que contratar a una persona que haga de abogado al que hay que confiar el invento y además adornarlo con una importante suma de dinero que varia según el tipo y duración de la validez de la patente .Hasta ahora parecería que no hay mayores problemas para patentar un invento pero …. la tramitación del expediente no tiene nada de expeditivo y cuando al cabo se consigue los objetivos deseados , se puede perder la patente por un “quítame de allá esas pajas” .
La ley y aún mas su reglamentación es compleja y estatizante, “Jardín de Edén” para
Abogados pero trampa para legos. El Estado realiza gratuitamente ciertos trámites cuando se trata de solicitantes insolventes, pero saca las uñas aunque el inventor no tenga donde caerse muerto y por lo tanto frustra al inventor, a los futuros posibles
usuarios , al Estado que pierde definitivamente sus derechos y a la Nación que pierde la
oportunidad de enorgullecerse de uno de sus compatriotas.(todos los inventores se creen Edison, pero bueno eso no perjudica a nadie y al contrario algunos políticos se creen sabios y eso si.) Todo esto me hace recordar una película nacional de los años 40 llamada se “rematan ilusiones”. En la misma , un empleado público que se jubila después de 30 años en la oficina de “solicitudes mal redactadas” , por la costumbre en la que no figuraban los concursos, es reemplazado por su hijo, que aleccionado por el Jefe debe clasificar una pila de expedientes por orden alfabético y tirarlos al cesto de los desperdicios. En el transcurso de su insólita tarea el novel empleado se da con una solicitud para producir en las islas del tigre un sucedáneo del yute de la india que no se importaba por los avatares de la segunda guerra mundial. El entusiasmo del joven por su importante descubrimiento fue insalvablemente aplacado por el jefe que le recordó el nombre de la oficina donde trabajaba y le señaló que el expediente de marras tenía $ 4 de sellado cuando le correspondía solo $ 2 lo que lo inhabilitaba para seguir su curso normal. El resto de la película son las peripecias, desencantos y luchas de los socios, solicitante y empleado inteligente, para poder instalar y llegar a producir fibra para fabricar bolsas para la cosecha de granos. Como se ve la máquina de impedir es tan vieja como la de vapor.
Juan Pablo Neville
domingo, 29 de noviembre de 2009
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