sábado, 16 de mayo de 2009

Memorias

Durante los años 60 y 70 la guerrilla sembró el terror y la muerte entre los habitantes del país especialmente entre los empresarios y los gerentes de las grandes empresas que en muchos casos optaron por salir del país con la consiguiente disminución de la producción y aumento de la desocupación. En su campaña electoral del año 83, ya entonces, en la Plaza Independencia de Tucuman, el Dr. Alfonsin se ocupó del tema y prometió con voz en cuello “Vamos a levantar las persianas de todas las fábricas cerradas”
Una ovación de la esperanzada concurrencia interrumpió aprobando su discurso. Esto demuestra que las fábricas se estaban cerrando desde muy antes del 83 posiblemente a
partir del 70 . Ese vacío fabril no se pudo solucionar por la falta de confianza que se desprendía de la conducción de la central obrera y sus múltiples paros y huelgas.
La crítica al gobierno de los noventa es por haber instalado la convertibilidad que todos hemos gozado de distinta manera: el comercio por no tener que cambiar los precios todos los días y los demás por saber que podíamos ahorrar sin que pierda valor, que el sueldo nos alcanzaría por lo menos hasta fin de mes, que podíamos planificar el futuro y que nos alegraríamos con la disminución aún que fuese pequeña del índice del costo de
vida del mes anterior. La crítica aludida debería ser por no haber acompañado el proceso de cambio que en casi todos los países en los que se dio, tuvo que ser protegido y asesorado por el gobierno hasta que pudiera ponerse los pantalones largos (para los jóvenes: gozar de cierta autonomía) por ejemplo Irlanda, Polonia y varios más. La convertibilidad está instalada en nuestro país por resolución del P.E. que fija para el cambio un valor y lo sostiene con la compra o la venta de la moneda extranjera con las reservas del Banco Central. Más pícaro es no tener que gastar las reservas de la Nación.


Si estas pequeñas y sencillas notas le sirven a los jóvenes argentinos para mejorar la vida de los ciudadanos e instalar la concordia y esperanza de felicidad para todos los habitantes de nuestro país me sentiré satisfecho pero mis ochenta y tres años no me permiten hacer más, de modo que dejo para ellos la gigantesca tarea de enderezar la Patria.
Juan Pablo Neville Messi .

2 comentarios:

Scott Grannis dijo...

Bravo, Ian!

Sebastian Neville dijo...

Que lastima que la historia no esta mas presente en la Argentina y es algo lejano que se repite decada tras decada.